
¿ QUE POR QUE TE AMO?
¿Que por qué te amo?, me preguntaste un día.
Te amo, porque llegaste a mi vida
cuando la tristeza me embriagaba el alma,
cuando el Señor en místicos misterios
cada día otorgaba la enseñanza.
Llenándome de amor y de ilusiones
pero extrañando al alma enamorada.
Te amo, porque llegaste a mi vida
cuando a JESÚS, pedí por compañera
una mujer hermosa, inteligente,
colmada de virtudes, que acompañara
mis pasos con holganza,
que compartiera su vida con la mía,
y que en su amor me entregara el alma,
que recibiera mi alma con la suya
para vivir en su presencia santa.
Te amo, porque llegaste a mi vida
casi al momento de que al señor clamara
tu compañía, amor e inteligencia,
la gran mujer que ha tiempo que esperara,
porque llegaste colmada de paciencia
para escuchar y aprender de tu alma.
Te amo, vida mía, tanto te amo
porque me has dado tu corazón de amada.
Y así pasado el tiempo te ame siempre
y en los encuentros constantes de esta vida
me preguntaste un día:
¿por qué me amas?, dijiste, vida mía.
Te amo por tus entregas,
porque siento, vivo y me gozo
en la esencia de amor que tu corazón
fragante de belleza, radia a cada instante,
entregando luz por tu mirada inquieta.
Te amo porque me entregas tu presencia
cada día, cuando me acompañas
dejando a un lado tu diversión de joven bella,
porque compartes conmigo
un momento de tu vida cada noche,
cobijados por la brisa del mar
y admirando una estrella.
Porque en tu suspirar constante
y en tu rostro dichoso de ternura
me gozo y me reencuentro
con el amor del corazón y de dulzura.
Porque en los destellos brillantes de tus ojos
me conduzco al cielo y me pierdo un instante
envuelto en el radiante amor de tu figura.
Te amo intensamente, te amo tanto
que a cada momento de mi conciencia y vida
mi pensamiento acompaña tu memoria
y me despiertas la inquietud dormida,
al pensar tan sólo en un abrazo,
un beso, una mirada, un suspiro, un todo
de tu alma con mi vida.
Te amo por tus entregas, princesita amada,
pues no te cansas en compartir conmigo
de tu presencia los fines de semana,
porque me entregas tu tiempo y libertades
después de una jornada, ya abatida
con el trabajo, la escuela y tus estudios
y en cambio, sólo desquitas con sonrisas.
Por eso te amo tanto, vida mía,
te amo y te adoro intensamente,
como jamás amara a nadie un día.
Y todavía, cielo amado, me preguntas,
¿Qué por qué te amo?
Hermosa y adorada mía,
te amo por tu belleza,
angélica princesa que también embellece
el alma mía.
Te amo tanto, tanto, tanto
VIDA MIA.
Septiembre 21 de 1998.
¿Que por qué te amo?, me preguntaste un día.
Te amo, porque llegaste a mi vida
cuando la tristeza me embriagaba el alma,
cuando el Señor en místicos misterios
cada día otorgaba la enseñanza.
Llenándome de amor y de ilusiones
pero extrañando al alma enamorada.
Te amo, porque llegaste a mi vida
cuando a JESÚS, pedí por compañera
una mujer hermosa, inteligente,
colmada de virtudes, que acompañara
mis pasos con holganza,
que compartiera su vida con la mía,
y que en su amor me entregara el alma,
que recibiera mi alma con la suya
para vivir en su presencia santa.
Te amo, porque llegaste a mi vida
casi al momento de que al señor clamara
tu compañía, amor e inteligencia,
la gran mujer que ha tiempo que esperara,
porque llegaste colmada de paciencia
para escuchar y aprender de tu alma.
Te amo, vida mía, tanto te amo
porque me has dado tu corazón de amada.
Y así pasado el tiempo te ame siempre
y en los encuentros constantes de esta vida
me preguntaste un día:
¿por qué me amas?, dijiste, vida mía.
Te amo por tus entregas,
porque siento, vivo y me gozo
en la esencia de amor que tu corazón
fragante de belleza, radia a cada instante,
entregando luz por tu mirada inquieta.
Te amo porque me entregas tu presencia
cada día, cuando me acompañas
dejando a un lado tu diversión de joven bella,
porque compartes conmigo
un momento de tu vida cada noche,
cobijados por la brisa del mar
y admirando una estrella.
Porque en tu suspirar constante
y en tu rostro dichoso de ternura
me gozo y me reencuentro
con el amor del corazón y de dulzura.
Porque en los destellos brillantes de tus ojos
me conduzco al cielo y me pierdo un instante
envuelto en el radiante amor de tu figura.
Te amo intensamente, te amo tanto
que a cada momento de mi conciencia y vida
mi pensamiento acompaña tu memoria
y me despiertas la inquietud dormida,
al pensar tan sólo en un abrazo,
un beso, una mirada, un suspiro, un todo
de tu alma con mi vida.
Te amo por tus entregas, princesita amada,
pues no te cansas en compartir conmigo
de tu presencia los fines de semana,
porque me entregas tu tiempo y libertades
después de una jornada, ya abatida
con el trabajo, la escuela y tus estudios
y en cambio, sólo desquitas con sonrisas.
Por eso te amo tanto, vida mía,
te amo y te adoro intensamente,
como jamás amara a nadie un día.
Y todavía, cielo amado, me preguntas,
¿Qué por qué te amo?
Hermosa y adorada mía,
te amo por tu belleza,
angélica princesa que también embellece
el alma mía.
Te amo tanto, tanto, tanto
VIDA MIA.
Septiembre 21 de 1998.
No hay comentarios:
Publicar un comentario